Death Billiards (El Billar de la Muerte)

Death Billiards

 

 

Género: Drama, misterio, thriller y psicológico.

Episodios: Único episodio de 25 minutos.

Es un corto creado por Madhouse para el llamado Anime Mirai 2013. Este acontecimiento anual se originó en 2010, financiado por la Agencia de Asuntos Culturales del Ministerio de Cultura japonés y pensado por la JAniCA, (Japanese Animation Creators Association) que son un grupo de trabajadores de la industria animesca que, sin ánimo de lucro, se dedicaron a alzar los estandáres de vida de la propia industria.

Llevan desde el 2011 haciendo este proyecto, en las primeras semanas de marzo. El año que viene, en 2015 por las mismas fechas habrá más cortos animados.

La idea es que cuatro estudios son elegidos cada año para incentivar a los animadores más jóvenes para que creen algo que se desmarca de los tópicos de cada temporada y que tenga un acabado gráfico interesante.

Death Billiards, o El Billar de la Muerte para los hispanoparlantes, fue creado por Madhouse, que compitió con los estudios de animación Trigger, Zescs y Gonzo en ese año. Unos 38 millones de yenes (243555 euros) recibieron para fabricar tal corto.

Dirigido y escrito por Yuzuru Tachikawa, con música de Kotaro Tanaka y producción de Takuya Tsunoki (Kaiji, Chihayafaru). El director es algo experimentado, siendo director de un episodio en Steins Gate (ep 12), varias Storyboards (guiones, bocetos) como en SAO (ep 7) y algo hizo también en Shingeki no Kyojin. Su último trabajo más importante fue Zankyou no Terror, donde fue director de dos episodios.

Este corto, que es uno de los más famosos, va a tener secuela en forma de temporada de anime: http://www.koi-nya.net/2014/11/24/primeros-datos-del-anime-death-parade-la-secuela-del-corto-death-billiards/. El director se mantiene, con sus guiones e idea original, como tambien el diseñador de personajes. Todo esto en Madhouse, no lo olvidemos. Para enero de 2015.

SINOPSIS

Dos hombres, un joven llevando un traje y un señor mayor con vestimenta casual, llegan al Queen Decim, un bar regentado por un barman y una mujer que le ayuda a los quehaceres. No muy frecuentado, sin conocerse su localización, los dos hombres se verán obligados a jugar una partida de billar en la que se jugarán su vida.

RESEÑA

Buenas tardes/días/noches a todos, aún sigo vivo como estáis observando ahora. ¿Me ahorro las excusas de mi inactividad tan esporádica u os vendo el corto que tanto me gustó y me vi hace unos meses? Hoy, que ya llevaba tiempo sin echarle una ojeada a las noticias del mundillo, me topé con la noticia de que iban a sacar secuela del anime y me entraron ganas de comentarlo. Así de simple funciono, sí. No, no me siento orgulloso de mi propio ser, pero que se le va a hacer. Creo que dejaré rienda suelta a mi TOC este finde para arreglar algunos desperfectos del blog, estilo ordenar los libros de tu habitación como limpiar tu frigorífico porque todavía huele la salsa de tomate que se te derramó ese día que ibas con prisa…

Con una premisa tan original como llamativa, se nos presenta este corto de animación, El Billar de la Muerte. Madhouse acostumbra a hacer adaptaciones o crear originalmente producciones con este sabor decadente de juegos de inteligencia o variados donde te apuestas algo, como tu dinero, la victoria o tu vida en este caso, todo ello acompañado con intriga y suspense, emoción y ganas de vencer. Me refiero al seinen de apuestas o deportes, como Kaiji (las locuras y los fracasos de Kaiji está por encima de todo lo demás), One Outs, (Beísbol,el protagonista, al estilo del tío de Liar Game, mismo autor de los dos mangas, con sus juegos psicológicos arrasaba a sus adversarios), Gungrave, que va de un grupo de chavales que se mete en una mafia, con mucha acción y tal… Me podría hartar de hablar de Madhouse, cuyos animes creo que son los que más me han fascinado en todo este tiempo que llevo viendo anime. Otros prefieren el arte de Kyoani, otros los fondos e historias bonitas de P.A Works, las locuras de Shaft, las comedias románticas de Silver Link, el dibujo contemporáneo de Studio Deen…

¿Es posible hacer una joya en 25 minutos de más valor narrativo y con ideas más interesantes que uno de los tantos animes de cada trimestre? Si hablamos de este corto estoy seguro de que la respuesta es, evidentemente, afirmativa. Un anciano jubilado después de una ardua vida y un hombre de 30 años que trabaja como una mula en una empresa son los que se jugarán la vida en un juego elegido al azar por una ruleta facilitada por el barman de pocas palabras, que junto a su asistenta informará de las peripecias que presenta el bar más lo que ofrece el mismo a los distinguidos invitados.

Fondos oscuros dignos de un pub de lujo, con aura decadente y apartado de la sociedad, con ascensores tan tenebrosos que no sabes a donde te llevarán, una sala principal con más espacio que dos casas normales, servicios que no desentonan con lo mostrado, ofreciendo esas decoraciones tan llenas de misterio pero elegantes, piano para ambientar, bambús, laterales de los pasillos con agua, con los que te preguntas como han podido hacerlo en ese sitio, paredes de ladrillo barnizados con una lámina metálica por motivo de la nocturnidad y la seña de identidad, iluminación estrátegicamente colocada, sin excesos. Oh, me olvido de la barra y las estanterías de bebidas, que es feudo exclusivo de la mujer y del barman.

¿Por qué tanta importancia en los escenarios y en los detalles superfluos? Ese ambiente sombrío, solitario y atractivo es una pieza importante del corto. El arte usado es lo mejor que vi en tiempo para mi gusto. Aparte de que no es el típico lugar donde se lleva a cabo un anime, sus interiores se alejan de cualquier tópico de bar que haya leído antes. Por favor, esa mesa de billar en medio de la sala; puedes poner butacas alrededor de la mesa para que las personas disfruten cómodamente del espectáculo ofrecido por esos pobres hombres. Luego las botellas, que a saber que líquido pueden tener en su interior. ¡Ese acuario vertical de medusas! ¿Dónde se compra?

La unicidad de la belleza reflejada por los escenarios me va a costar olvidarla. Ojalá se hicieran más animes del estilo, con ese mimo excesivo en las texturas y los colores, más la excentricidad de imaginar un bar con tanto estilo. Muy adecuado al guión, aunque por sí solo ese diseño gráfico destacaría igualmente.

Y bueno, lo que es la OST, básicamente sirve como acompañamiento a la esencia del bar. No sobresale nunca, no intenta eclipsar, no despista a la persona que ve, intensamente, el corto.

Lo sé, me he desviado de lo que decía la sinopsis, pero quiero centrarme en lo guay, en lo que es la premisa. Recordemos que hay dos tíos jugándose la vida en una partida de billar, aunque fíjense atentamente en las palabras del Barman ”Solo puedo decirles que sus vidas están en juego” (refiriéndose a la partida del juego aleatorio, que se convierte en billar).

Tras unos minutos de desesperación de parte del joven, y de curiosidad por el viejo que intentan buscar la alternativa a echar la partida de tal, o a irse de allí como sea, acceden a jugar un poco obligados ”Les recomiendo que no se nieguen a jugar” les comenta con amabilidad el pragmático barman.

Aquí empiezan los toques madhousianos y los detalles que enriquecen el visualizado del corto. Las bolas no tienen números en su contorno, si no que poseen imágenes de las partes del cuerpo y laten al ritmo del corazón, con la intención de mejorar la experiencia de los que juegan.

La partida avanza, sin pausarse en ningún momento, mostrando la personalidad de cada jugador. Para ello hacen un buen uso de los flashbacks con el fin de conocer sus historias. Los dos van recordando cosas de su pasado, sí…

En definitiva, por alguna razón ellos dos y no otros dos han llegado allí, con la casualidad de que les tocó el billar para echar una partida a vida o muerte. El barman y su asistenta son meros espectadores de su partida, no intervienen en su desarrollo, dejándoles que cada uno use sus armas para ganar. Ellos solo les da la oportunidad de disfrutar del ambiente del bar, sin intención de experimentar con sus almas. Porque la madre naturaleza lo quiso así, él es un mandado, no tiene fuerza para oponerse a ella.

El final es una delicia después de todos los pepinazos que se dan los dos tíos. Lo aceptan con resignación, sabiendo que por mucha impotencia que sientan no va a cambiar su destino, que ya estaba decidido de antemano, o no, quien sabe…

Esa aura de misterio, de no saber nada se mantiene a lo largo de todo el episodio, aunque hay ciertas pistas que se pueden interpretar como quieras. O sea, no te dan la respuesta a la pregunta que te formulan…. Las discusiones están servidas.

(SE AVECINAN SPOILERS. ABSTENTE DE SEGUIR LEYENDO SI NO TE HAS VISTO EL CORTO, POR FAVOR)

 

 

 

Me he mojado poco en la trama, en los trasfondos de los personajes por lo mismo, porque estaría estropeandoos la sorpresa de la segunda mitad del guión. Así es, lo anterior ha sido para que os entre por los ojos lo que comento y  veáis la obra, de manera que acabéis yendo más allá de la frontera de esta ”humilde” reseña.

La pregunta que hago es la que formula el autor en el desenlace: ¿Quien fue al cielo y quien fue al infierno?

Está claro que aquí es cuando entra la disparidad de opiniones acerca de los conceptos del bien y del mal, que acciones se consideran tal o cual. El billar y sólo el billar, porque no había otra alternativa de juego, es el que decide la etiqueta de quien es el malo y quien es el bueno.

 

El joven engaña a su novia de toda la vida acostándose con otra, pese a que sentía amor y cariño por ella. Las fauces de la lujuria le atrapan. Luego se siente arrepentido de lo hecho, aunque su novia no piensa lo mismo y lo apuñala en una noche en la que el vuelve a su casa tras un día duro de trabajo.

El anciano tiene el pecado del acosador. Sus primeros años de vida los pasó sufriendo la crueldad de la guerra, con su país natal siendo destruido por múltiples bombardeos. Pasa esa época y se convierte en un niño que quiere estudiar y aprender, aunque termina siendo el líder de una panda de niños que maltrataban a los débiles. Se convierte en campeón de billar y ya luego vive normalmente hasta que pasa sus últimos años de forma pacífica y con indicios de arrepentimiento de lo que hizo.

Hmmm, con estas historias yo tendría claro quien debería ir al hoyo, y sería el anciano. Es cierto que sólo se muestra el acoso a un sólo niño, ¿pero a cuántos habrá acosado en esa época? ¿cuánta cantidad de daño hizo con sus actos? ¿a cuántas personas? El joven sólo hace daño conscientemente a su novia, lo cual a mi modo de entender no es ni de cerca tan grave como el bullying. No lo hace con maldad, aunque el dolor de ella habría que sentirlo para comprenderlo.

En los dos casos pisotean la dignidad de la persona, de distintas formas, pero lo hacen. Por números está claro quien ganaría en ser malo, pues por intensidad de dolor dependería de la persona en cuestión. O sea, el arma es la misma pero la armadura es distinta. Esto se complicaría más si el arma es distinta, donde ya habría que hacer ”cálculos” de la intención de lastimar a alguien y de lo resistente que es la parte receptora. En cualquier caso, para eso están las leyes, escritos sin poner sentimientos de por medio, que en manos de alguien sin subjetividad, el juez, se aplicarán determinando el resultado final.

No obstante, la justicia perfecta es una utopía inalcanzable porque cada uno tiene sus propias ideas y sueños. Distintas opiniones surgirán de ello.

Bien, entendido esto, ahora introduzco el concepto de atenuación de los pecados. Los dos hacen cosas mal que no son penadas por la ley, o como sea, no son juzgados por ella. El joven pasó poco tiempo redimiéndose, aunque el golpe final que recibe puede que supere todo lo que pudo sufrir el señor mayor en esos momentos de reflexión. Es complicado, aquí estamos otra vez con intensidad (mayor la del joven) y cantidad (anciano win). Aquí creo, en mi opinión, que seguiría ganando tal, si nos atenemos a los hechos y no a voluntades.

El debate entra en su punto álgido cuando los dos mueren, van al bar místico y se enfrentan. Aquí los dos se comportan mal, pero lo hacen para sobrevivir, para ganar y evitar la muerte. No creo que a estas alturas puedas cambiar tu pasado, reducir el dolor que causaste ni nada. Aquí se mostraría, después de que recuerden tal, el arrepentimiento de aquellos actos y como se enfrentan a ello jugando al billar y tratando con el barman. El joven se carga al viejo, luego este se levanta maliciosamente para darle. No se libra ninguno.

Con ello, mi opinión sobre todo lo que les sucede en la línea temporal del corto en combinación con sus pasados es la de que queda a elección de uno mismo el que mandes a uno o a otro al paraíso.

¿Y sí los dos podían ir al cielo o al infierno juntos? Así no habría comparaciones y se juzgaría individualmente, sin tener en cuenta al otro. Y podríamos ir más allá y pensar que todo eso es una invención, ya sea de la religión o del barman. Para mí, siguiendo la doctrina cristiana, los dos se merecerían al cielo. No sé si es bondad o no, pero son personas normales que no han hecho nada más allá que supere ciertos límites de atrocidad.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Quien debería ir al cielo? ¿Los dos pueden ir al cielo quizás? ¿Es una invención por parte del barman?

Espero con ansias vuestras opiniones.

 

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3 comentarios en “Death Billiards (El Billar de la Muerte)

  1. Yo los habría mandado a los dos al Tártaro, ahí, a arrastrarse por el fango del agujero más profundo. Es broma, por supuesto, es mi misantropía, que a veces ladra así de irrazonable… ya le pongo el bozal. La verdad es que me resultaría imposible juzgar a una persona. Y sí estoy de acuerdo contigo en que se trata más bien de la percepción que tiene cada uno de sí mismo, un auto-juicio. En esas debería tener más las de ganar el anciano, ya que posee la experiencia, reflexión y serenidad que le han dado los años vividos. El hombre joven, a causa de una muerte súbita de la que no ha sido consciente, se encuentra desbordado por la culpabilidad, el sentimiento de injusticia y el miedo, lo que tendría que enviarlo directamente a las calderas de Pedro Botero. Pero quién sabe. A mí me gustaría que introdujeran el concepto de karma, que no hubiera realmente un ente juzgador. Mucho más aséptico, pero reconozco que también sería más soso y el factor psicológico (muy importante aquí) perdería bastante peso. Ya veremos no obstante cómo se desarrolla la serie. Quiero que me sorprendan 🙂

    ¡Saludos! 😀

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    • ¡Que tengo dos comentarios en una entrada! ¡Soy popular!

      Tras limpiarme un poco las lágrimas, a veces me pasa eso de que me habría gustado enviar a los cuatro al infierno. Total, no se salva ninguno del pecado de nacer, de ser un homo sapiens, así que, ¿por qué no hacer un exterminio de toda la humanidad y luego suicidarnos nosotros como el último hombre sobre la Tierra?

      En cualquier caso, ahora tú dices que debería ser el joven quien tendría que ir al sitio calentito ese, pero yo digo lo contrario, y luego vienen otras personas con un concepto diferente sobre como juzgar, teniendo en mente el objetivo de que cada uno tendría que ir a tales sitios, sin pensar en que puede haber otras alternativas, porque es lo que se incita a pensar en el corto, a decidir un camino para cada uno, tú eres el que elige el destino de los dos. El barman y la mujer apenas se entrometen, como ya dije, se lavan las manos sobre la decisión, dejan que el peso recaiga en el espectador, o en el ente juzgador de la obra.

      También pienso que incluso implantando un contador del karma, habría disparidad de opiniones sobre que daría más puntos positivos, en que grado una acción buena subiría tu buen karma, y viceversa, así que también nos obligaría a comparar las vidas de cada uno. No nos escapamos, no…

      Aunque es cierto que si vas añadiendo agentes para ayudarte a mojarte menos en tu decisión, habría menos tensión narrativa. En el anime podrían insertar diferentes pensamientos a la hora de juzgar a una persona, distintos tipos de justicia, siempre manteniendo esa neutralidad característica y sabiendo relatar de forma sencilla los pasados de cada uno, si es que hacen el formato que pienso yo que harán.

      En definitiva, que duro es ser juez XD

      ¡Saludos!

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